"La Pasión de Cristo"
Sinopsis
"La Pasión de Cristo" recrea las últimas doce horas en la vida de Jesús de Nazaret -James Caviezel- desde el momento en el que acude al monte de los olivos (Getsemaní) a orar tras la última cena, enfrentándose a las tentaciones de Satanás -Rosalinda Celentano-.
Allí sufre la traición de Judas Iscariote -Luca Lionello-, siendo arrestado y conducido a Jerusalén para ser juzgado por blasfemia, según denuncian los fariseos. Jesús es presentado ante Pilatos -Hristo Naumov Shopov-, el gobernador romano en Palestina, quien escucha las acusaciones levantadas contra él y se da cuenta de que se trata de un conflicto político, delegando el asunto en el rey Herodes que no tarda en devolverlo a las autoridades romanas para ser juzgado.
De nuevo ante Pilatos, éste ofrece al pueblo la oportunidad de elegir a quién liberar: a Jesús o al asesino Barrabás. La multitud elige a Barrabás y condena a Jesús, que es puesto en manos de los soldados romanos y flagelado como castigo.
Aunque Pilatos trata de hacer ver a la multitud que el castigo ya ha sido suficiente, los fariseos no lo consideran así. Lavándose las manos, ordena a sus hombres cumplir los deseos del pueblo y Jesús es condenado a muerte. Jesús deberá cruzar las calles de Jerusalén cargando con la cruz camino del Gólgota, lugar en el que será crucificado.
Allí, clavado a la cruz, superará la última tentación: el temor a ser abandonado por su padre. Sobreponiéndose a su miedo, mira a María -Maia Morgenstern-, su madre, y pronuncia palabras que sólo ella puede entender: "Todo está acabado"; finalmente expira diciendo: "En tus manos entrego mi espíritu".
Las fuerzas de la naturaleza se rebelan en el momento de la muerte de Cristo.
Notas de producción
El proyecto
"Vosotros sois mis amigos y la prueba más grande de amor que alguien puede hacer por sus amigos es dar la vida por ellos"
En Roma, donde siglos de historia humana han dejado su huella grabada en piedra, mármol y pintura, el ganador de un Premio de la Academia de Hollywood al mejor Director, Mel Gibson, ha recreado una época más que antigua: el Jerusalén de los últimos días de la vida de Jesucristo, para la película "La Pasión de Cristo". En colaboración con un excepcional reparto y equipo de artesanos, Gibson revisa esta eterna historia con el inflexible realismo y la cruda emoción del cine contemporáneo.
"La Pasión" (palabra que en latín significa sufrimiento, aunque también un profundo y trascendente amor) nos remite a los agónicos y redentores eventos que tuvieron lugar durante las últimas doce horas en la vida de Jesucristo, de los que hay cuatro narraciones diferentes en el Nuevo Testamento de la Biblia y un legado que ha perdurado por más de 2000 años. La potente imaginería que rodea a la Pasión ha sido fuente de inspiración de artistas durante muchos siglos, profunda y perdurable influencia en la pintura occidental, e inspiradora de numerosas películas.
Ya en los inicios del cine mudo de Thomas Edison, la Pasión fue un tema al que recurrieron los más ambiciosos cineastas. En 1927, Cecil B. DeMille dirigió la primera recreación épica de la vida y muerte de Jesús, la película muda "Rey de Reyes". Más tarde, en 1953, 20th Century Fox lanzó la nueva tecnología Cinemascope con "La Túnica Sagrada", en la que Richard Burton interpreta a un tribuno romano en busca de la redención después de la Crucifixión. En la década de los 60, la épica bíblica se había convertido en un género cinematográfico por sí mismo, cuyo máximo exponente fue la monumental película de George Stevens "La historia más grande jamás contada", caracterizada por sus suntuosos decorados y un reparto estelar.
Por la misma época, el director italiano Pier Paolo Pasolini realizó su propia versión del tema desde una perspectiva completamente nueva en "El Evangelio según San Mateo", en la que utilizó un reparto no profesional y buscó un estilo naturalista y un lenguaje tomado directamente de la Biblia; se convirtió en la película más exitosa de la filmografía de Pasolini. En 1970, la Pasión fue representada en dos musicales contraculturales: "Godspell" y "Jesucristo Superstar". Más recientemente, el director Martín Scorsese volvió a retratar los últimos días de Cristo en su controvertida "La última tentación de Cristo".
Sin embargo, nunca antes ningún director intentó darle vida a esta historia de sacrificio apasionado con toda la intensidad de detalle y realismo que permite la cinematografía. Para Mel Gibson, la realización de esta película ha sido el sueño de toda su vida, y llevarlo a la realidad le ha costado gran cantidad de su propia pasión y de la de muchos otros, incluyendo a sus compañeros de producción en Icon Bruce Davey y Steve McEveety.
"Mi intención con esta película era crear un trabajo artístico duradero y estimular serios cuestionamientos y reflexiones entre diversas audiencias de todos los ambientes", comenta Gibson. Y continúa: "Mi mayor esperanza es que el mensaje de esta historia de tremendo coraje y sacrificio pueda inspirar tolerancia, amor y perdón. Sin duda, tenemos necesidad de todas esas cosas en el mundo de hoy".
Gibson comenzó la investigación de documentos y eventos relacionados con la Pasión hace más de 12 años, cuando él mismo se encontraba en medio de una crisis espiritual que le empujó a reexaminar su propia fe y más en concreto, a meditar sobre la naturaleza del sufrimiento, el dolor, el perdón y la redención. Gibson, que como director recreó la Escocia del siglo XIII en la oscarizada "Braveheart", se dio cuenta de que ahora tenía la oportunidad única de darle vida al proyecto que residía en su corazón. Imaginó cómo aplicar las posibilidades de la poderosa y moderna tecnología –especialmente el realismo y la visceralidad de la fotografía, el diseño de producción y el estilo interpretativo del cine actual– al tema de la Pasión.
Gibson coescribió el guión de la película con Benedict Fitzgerald, guionista de "Sangre Sabia", y se sumergieron en los relatos de los Evangelios de Mateos, Marcos, Lucas y Juan, principales fuentes del guión. Aún así, Gibson sabía que se internaba en un terreno artístico inexplorado en gran medida –un campo en el que el arte, la crónica y la devoción personal se encuentran-. "Cuando tocas una historia tan conocida y con tantas preconcepciones diferentes, lo único que puedes hacer es mantenerte lo más fiel posible a la historia y a tu propia forma de expresarla creativamente", afirma Gibson. "Eso es lo que yo he intentado hacer".
Respecto a su decisión de lograr el mayor realismo físico, Gibson añade: "Realmente quería expresar la magnitud del sacrificio, al mismo tiempo que su horror. Pero también quería una película que tuviera momentos de verdadero lirismo y belleza y un permanente sentimiento de amor porque, a fin de cuentas, es una historia de fe, esperanza y amor. Ésta es, en mi opinión, la historia más grande que podamos nunca contar".
"La Pasión de Cristo" es una película dirigida por Mel Gibson y producida por Bruce Davey, Gibson y Steve McEveety. Enzo Sisti es el productor ejecutivo. Entre el equipo técnico se encuentra el director de fotografía nominado cuatro veces a los oscars Caleb Deschanel, el galardonado diseñador de producción italiano Francesco Frigeri, el dos veces nominado a los oscars Mauricio Millenotti como diseñador de vesturario y el equipo de efectos especiales de maquillaje Keith VanderLaan y Greg Cannom (quien ha ganado dos veces el premio de la academia) y el montador dos veces nominado a los Oscars John Wright.
Arameo, una lengua antigua vuelve a la vida
Una de las primeras decisiones de Mel Gibson como director de "La Pasión de Cristo" fue que el Jesús de su película hablara el mismo idioma que 2000 años atrás habló el Jesucristo histórico.
Este idioma es el arameo, una antigua lengua semítica estrechamente relacionada con el hebreo y que hoy es considerada por algunos lingüistas como una "lengua muerta", todavía utilizada en los dialectos de un pequeño número de personas residentes en remotas partes de Medio Este.
De cualquier modo, el arameo fue la lingua franca de su tiempo, el idioma de la educación y del comercio hablado en todo el mundo, algo así como el inglés hoy día. Por el S.VIII a.c., el uso de la lengua aramea se extendía desde Egipto hasta Asia Mayor y Pakistán y fue el principal idioma de los grandes imperios de Asiria, Babilonia y posteriormente del Imperio Caldeo y del gobierno imperial de Mesopotamia. El idioma se propagó también por Palestina, suplantando al Hebreo como lengua principal por algún tiempo, entre 721 y 500 a.c. Gran parte de la ley judía se creó, debatió y transmitió en arameo y fue la lengua que formó las bases del Talmud.
Jesús habría hablado y escrito lo que hoy se conoce como arameo occidental, que fue el dialecto de los judíos durante su vida. Después de su muerte, los primeros cristianos escribieron partes de inscripciones en arameo, propagando la historia de la vida de Jesús y sus mensajes en dicha lengua a través de muchos lugares.
Como lengua histórica de expresión de ideas religiosas, el arameo está en los orígenes que unen judaísmo y cristianismo. El profesor Franz Rosenthal escribió en el Journal of Near Eastern Studies: "Desde mi punto de vista, la historia del arameo representa el más puro triunfo del espíritu humano en su manifestación lingüística (que es la forma más directa de expresión externa de la mente)... Era la más poderosamente activa en la promulgación de asuntos espirituales". También para Gibson hay algo inefablemente poderoso en el hecho de escuchar las palabras de Cristo expresadas en su idioma original.
Pero traer a la vida al arameo en la gran pantalla se llegó a convertir en un enorme desafío. Después de todo, ¿cómo crear a mediados del S.XXI una película en una lengua desaparecida en el siglo.I?
Gibson recurrió a la ayuda del padre William Fulco, Catedrático de estudios mediterráneos en la Loyal Marymount University y uno de los más destacados expertos del mundo en lengua aramea y culturas semíticas clásicas. Fulco tradujo el guión completo de "La Pasión de Cristo" al arameo de la primera centuria para los personajes judíos y al latín coloquial para los personajes romanos, guiado por sus extensos conocimientos lingüísticos y culturales. Después de traducir el guión, Fulco colaboró como profesor de diálogos durante el rodaje y se mantuvo al tanto durante toda la producción, atendiendo consultas y traducciones de última hora. Para autentificar aún más el lenguaje utilizado, Gibson también consultó a nativos que aún hablan dialectos del arameo para estudiar la belleza de escuchar esta lengua muerta, recuerda, fue muy emotiva.
Por último, el reparto internacional completo de "La Pasión de Cristo" tuvo que aprender unas pautas de arameo, sobre todo su uso fonético, convirtiéndose tal vez en uno de los mayores grupos de artistas que jamás hayan hablado una lengua antigua en masse. Para Gibson, la realización de la película en "lengua extranjera" tuvo otro beneficio: el aprendizaje del arameo se convirtió en un factor de unificación de un reparto con actores de muy diferentes idiomas, culturas y ambientes. "Reunir a un reparto con actores de todas partes del mundo en un mismo lugar y tenerlos a todos ellos juntos aprendiendo un idioma les confirió un fuerte sentimiento de comunidad, de que estaban compartiendo y estableciendo lazos que trascendían el propio idioma", comenta.
Además todo ello obligó a los actores a buscar más a fondo dentro de sus recursos físicos y emocionales por encima y más allá del uso de las palabras. "Hablar en arameo requiere algo diferente de los actores", observa Gibson, "porque tienen que compensar la usual claridad de su propio lenguaje nativo. Se pasa a otro nivel de interpretación, absolutamente diferente. En algún sentido, retomamos buenas y antiguas formas de filmación ya que estamos tan comprometidos con contar la historia con la pura imagen y expresividad como con cualquier otra cosa".
El actor asume su personaje
Desde el principio, Mel Gibson sabía que la clave para hacer "La Pasión de Cristo" sería encontrar a un actor capaz de encarnar en grado sumo la doble vertiente humana y de espiritual trascendencia de Jesucristo. Gibson buscó un actor que fuera capaz de ceder su propia personalidad en favor del personaje y cuya identidad no interfiriera con el realismo que el director estaba buscando.
La búsqueda condujo a Gibson hasta James Caviezel, cuya última película vista ha sido "La Venganza del Conde de Montecristo". Gibson había quedado impresionado con una película que había visto de Caviezel, especialmente por los penetrantes ojos del actor y su transparente expresión. Gibson sintió que esos ojos tenían la singular habilidad expresar la esencia del amor y la compasión en el silencio.
Cuando Gibson se puso en contacto por teléfono con Caviezel, el actor se sorprendió tanto que su respuesta fue "¿Mel qué?", a lo que Gibson respondió jovialmente "Mel Brooks". Pero la conversación pronto adquirió un tono de seriedad cuando Gibson le explicó a Caviezel el personaje que tenía en mente para él -un papel que consideraba tan intenso, tan complejo y posiblemente tan problemático que él mismo se resistiría a interpretarlo, le comentó Gibson a Caviezel-.
Caviezel estaba amedrentado, pero a la vez lleno de energía por el desafío al que se enfrentaba. Consideró una destacable coincidencia que él tuviera 33 años, precisamente la misma edad que Jesús en el último año de su vida. Católico practicante, Caviezel encontró también inspiración en sus propias creencias religiosas y su devoción, utilizando el rezo como medio para entender con más profundidad y explorar el carácter, las palabras y las tribulaciones de Jesús.
Pero en realidad nada podía haberle preparado para el increíble viaje que iba a realizar durante la producción de "La Pasión de Cristo". Como Caviezel explica: "Día tras días de rodaje era insultado, golpeado, flagelado y obligado a cargar una pesada cruz a la espalda con un frío helador. Ha sido una experiencia brutal, prácticamente indescriptible. Pero considero que ha merecido el esfuerzo interpretar este papel".
Gibson dejó bastante claro a Caviezel desde el principio que su intención era reflejar el sufrimiento de Jesús con la mayor autenticidad posible, nunca retraerse del caos y la violencia a la que Cristo fue arrastrado en concordancia con los acontecimientos. Incluso para Caviezel, el tormento que Jesús soporta a lo largo de la película es terrorífico en algunos momentos pero añade: "Nadie ha mostrado nunca a Jesús de esta forma, y creo que Mel está mostrando la verdad. Mel no ha usado la violencia por la violencia, nunca es gratuita. Pienso que el realismo probablemente impacte a alguna gente pero se debe a que la película es increíblemente poderosa".
Durante el agotador rodaje, Caviezel tuvo que enfrentarse a fondo a su propia vulnerabilidad. En una de las escenas más gráficas de la película, Cristo es azotado –o flagelado- intensamente, con una infame herramienta de tortura romana conocida como flagrum, o "el gato de nueve colas", un látigo diseñado con múltiples correas con pedazos de metal punzante incrustados para arrancar la piel causando considerable pérdida de sangre. Para reproducir las heridas que produjo este látigo en Cristo, Caviezel tuvo que someterse a largas sesiones de maquillaje de cuerpo entero durante más de cuatro horas. Pero ese fue sólo el principio de sus problemas, porque pronto el irritante maquillaje produjo ampollas en su piel, que le impidieron incluso poder dormir durante ese tiempo.
Dedicó más de dos semanas al rodaje de las escenas de la crucifixión, durante las cuales tuvo que cargar o con más frecuencia arrastrar bajo una gran presión una cruz de 150 libras de peso (aproximadamente la mitad del peso de la auténtica cruz) hasta el Gólgota y, más tarde, estar suspendido de ella. Caviezel entrenó las tortuosas posiciones que tendría que soportar, manteniéndose en un pequeño espacio en cuclillas contra una pared durante diez minutos cada vez y cargando pesos que mantuvieran su espalda inclinada. Además, estas semanas de trabajo las pasó vestido con apenas un taparrabos en pleno invierno italiano, y sufrió varios ataques de hipotermia, e incluso el frío le impedía articular palabra. En ocasiones el equipo tenía que aplicar calor sobre la cara helada de Caviezel para calentarle los labios con el fin de que los pudiera mover.
Fuego y hielo para Caviezel, una combinación que llegó a su culmen cuando, en uno de los momentos más impactantes del rodaje, un rayo alcanzó a Caviezel y al ayudante de dirección Jan Michelini en medio de una tormenta. El rayo cayó directamente en el paraguas de Michelini alcanzando también a Caviezel. Asombrosamente, ninguno de ellos resultó herido de consideración.
El nivel de estrés físico y mental de Caviezel continuó aumentando a medida que avanzaba el rodaje. El actor sufrió una infección de pulmón, también se dislocó el hombro, y soportó numerosos cortes y magulladuras. "Pero si no hubiera pasado por todo eso, el sufrimiento nunca podría haber sido auténtico", comenta Caviezel, "por tanto tenía que ser así".
Caviezel también experimentó profundos cambios psicológicos y espirituales que no esperaba. "Fue extraño", admite, "ensaba que sólo era un actor interpretando un papel pero empecé a darme cuenta de que no era un papel como los demás, no tenía ni idea de cuanto tendría que rezar durante el rodaje para no peder la perspectiva".
Finalmente, Caviezel siente que ha aprendido muchas lecciones vitales. "Esta interpretación ha cambiado mi vida en el sentido de que ahora no voy a tener miedo de hacer siempre lo que considero correcto", explica, "nunca más voy a tener miedo de hacer lo correcto".
Para interpretar a María, la madre de Jesús, Gibson fue aún más lejos, y eligió a Maia Morgenstern, una reconocida actriz romana de ascendencia judía. Gibson había visto a Morgenstern en una película europea de hacía diez años, y descubriendo la ternura en su rostro, enseguida pensó en ella para el papel. No necesitó mucho más para comenzar la búsqueda para localizarla y descubrió que está considerada en su país como una de las más grandes actrices de su generación.
Morgenstern comenta que el papel "no fue tanto una elección como una oportunidad de hacer algo importante en su vida, de vivir una experiencia única". Para obtener un mayor conocimiento de la figura de María, Morgenstern investigó pinturas, esculturas y literatura en busca de retratos de María. "Me inspiré mucho en el arte al preparar mi personaje", dice, "porque viendo a María en tantas representaciones diferentes, me abrí a las emociones que venían a mi alma". Incluso leyó el guión más de 200 veces para convertir la historia en una parte de sí misma –y encontró gran significado en escenas que revelan la tierna y alegre relación con Jesús antes de los eventos.
Después de haber meditado sobre la naturaleza de María, Morgenstern comenzó a ver al personaje a un nivel mayor. "Interpretar a María para mi ha significado entender una forma de vida, cómo alguien trasciende el dolor y el sufrimiento y los transforma en amor", explica. "Creo que el mayor dolor imaginable es ver a tu hijo torturado como María lo vió, perder a tu hijo como María lo perdió, y todo lo que ella puede hacer es aferrarse a su amor y su confianza e intentar utilizar toda la compasión que hay en su corazón. Esto es lo que yo he querido reflejar en la pantalla". Casualmente, Morgenstern estaba embarazada durante la interpretación del personaje, lo que le confirió una mayor inspiración a la hora de explorar profundamente el sentimiento del amor maternal.
Morgenstern piensa también que la película tiene una especial relevancia para el público actual, sin depender de sus creencias religiosas. "Para mí la belleza de la película reside en que nos cuenta cuán poderoso es el sentimiento de humanidad y también de que la falta de esa humanidad es la que ha causado que nos estemos matando los unos a los otros a lo largo de los últimos 2000 años", añade. "Son cosas muy importantes que dan que pensar".
También tuvo que ponerse en la piel de una mujer muy querida a lo largo de los siglos la estrella internacional Monica Bellucci ("Matrix Reloaded" y "Matrix Revolutions") al encarnar a María Magdalena. Cuando Bellucci se enteró de que Mel Gibson iba a rodar una película sobre la pasión, se quedó tan sorprendida que inmediatamente se puso en contacto con él. "Pensé que era un proyecto muy duro y muy arriesgado al que enfrentarse", explica, "Sabía que no iba a ser una película fácil, pero es la clase de película que sabes que va a dar mucho que pensar al público durante largo tiempo. Ahí es donde residía mi interés".
Después de conocer a Gibson, él le propuso que interpretara el papel de María Magdalena, lo que emocionó a Bellucci. Ella comenta: "quería interpretar a María Magdalena porque para mí ella es muy humana. Cuando Jesús la salva es como si despertara en ella la conciencia de ser un ser humano, y por primera vez ella encuentra a un hombre que la mira de forma diferente. Para mí, es una mujer que comienza a conocerse a sí misma y descubre que es mejor persona de lo que ella pensaba que podía ser".
El aprendizaje del arameo fue algo casi natural para Bellucci. "Tal vez se debió a que soy italiana, pero lo cierto es que lo sentía muy familiar y muy bonito", comenta. "Pero también llegué a pensar que dedicábamos mucho tiempo a aprender arameo; pienso que la película es casi más como una película muda ya que profundizamos mucho más en las interpretaciones que en el idioma".
En el rodaje, Bellucci se sintió impresionada no sólo por la devoción del reparto, sino también por la gran cantidad de culturas y creencias que allí se encontraban "Lo que me gustaba era que, a pesar de ser una película sobre la vida y la muerte de Jesús, había personas de todo el mundo, de todas las religiones, de todos los ambientes, todos trabajando juntos en la realización de una película. No sólo como actriz, sino como ser humano, ha sido una gran experiencia".
Respecto al estilo de dirección de Gibson, Bellucci se encontró muy cómoda. "Es un director muy intuitivo", comenta, "no habla mucho, pero es como si pudiera transmitir más cosas con su cuerpo y sus movimientos que al hablar. Por supuesto, es muy inteligente, pero también es capaz de percibir las cosas con rapidez y profundidad y para mí, ese es un valor muy importante en un director".
Otro personaje que debemos destacar es el que interpreta la actriz italiana Rosalinda Celantano, el personaje de Satán, representado como una figura andrógina que puede modificar su forma y se dedica a extender el miedo y la duda. Las cejas de la actriz fueron depiladas para crear una mirada más hipnótica y sus escenas fueron rodadas a cámara lenta para conseguir la sensación de falta de naturalidad en su personaje. Posteriormente, su voz fue doblada por un actor masculino para crear un aura de confusión alrededor de Satán. Mel Gibson comenta: "El mal es seductor, atractivo. Puede parecer bueno, casi normal, pero es engañoso. Así es como yo he querido mostrar al demonio en la película. Así es como funciona el mal: coge algo bueno y lo retuerce un poco".
A pesar de la tremenda gravedad e intensidad del tema, que con frecuencia contagiaba su intensidad y hacía frecuentes las conversaciones sobre la vida entre el equipo artístico y el técnico, en general el ambiente fue muy distendido durante el rodaje. "Mel conseguía aliviar las cosas, cuando se ponían complicadas", añade Caviezel. "Él sabía que con el frenético ritmo de filmación y el frío y las dificultades añadidas, era necesario no perder el sentido del humor. Por suerte, Mel es un bromista nato".
El diseño
Una vez consolidado el reparto, el equipo de dirección se recorrió el mundo en busca de unas localizaciones que pudieran reproducir el aspecto y la atmósfera de la antigua Jerusalén y de sus áridos alrededores (el desierto de Judea) en la época de Cristo. Exploraron desde Marruecos a Túnez, pasando por Nuevo México y España, pero la logística requerida por tanto traslado era demasiado compleja.
Finalmente, Gibson se vio atraído por Roma, ciudad que le ofrecía dos ventajas extraordinarias: 1) los legendarios estudios Cinecitta, famosos por sus constructores artesanos de decorados, considerados los mejores del mundo y 2) la cercana ciudad de Matera, de casi 2000 años de historia, un enclave idílicamente bello, con antiguos bloques de piedras y vistas a las montañas situada en la región de Basilicata; una ciudad que recuerda mucho a la propia Jerusalén, y que también fue la elegida por Pasolini como localización principal para El Evangelio según San Mateo.
En estrecha colaboración con Gibson, estaban el diseñador de producción italiano Francesco Frigeri ("Malèna") y el decorador Carlo Gervasi, a quienes se les asignó la tarea de diseñar unos escenarios tan colosales e históricos como el Templo, el Praetorium y el Palacio de Pilatos. En el momento de la muerte de Jesús, Jerusalén era una ciudad de gran esplendor, arropada por colinas y adornada con vivos mercados, ciudadelas, puentes y viaductos y monumentos públicos.
Hoy día no existe nada parecido (lo único que queda en pié del Gran Templo de Herodes, destruido por los romanos en el año 70, es el Muro Oeste de la ciudad moderna). De manera que en tan sólo diez semanas, Firgeri diseñó, desde cero, los escenarios de la ciudad a partir de 2 acres y medio de terreno a las espaldas de Cinecitta, reservando las colinas y salientes rocosos de Matera como telón de fondo.
Basándose en la investigación, la versión comprimida de Jerusalén que Frigeri crea, refleja la mezcla de influencias en la ciudad, desde la romana a la herodiana, un lugar de altas columnas blancas, largos tramos de escaleras de piedra y galerías al estilo romano, casas de caliza tostadas por el sol, bazares callejeros al aire libre y callejuelas estrechas y sin pavimentar.
Con sus amplios espacios y la infraestructura para levantar escenarios, Cincecitta es uno de los pocos lugares del mundo donde resulta factible recrear una ciudad entera; de hecho, justo antes de que Mel Gibson reprodujese a la Jerusalén del siglo I en estos estudios, Martin Scorsese creó una Nueva York del siglo XIX para su épica "Gangs of New York". Mientras tanto, en Matera, el equipo de producción recreaba los altos muros de piedra que rodeaban a Jerusalén, las escenas de la infancia de Jesús y la crucifixión en el Gólgota.
Igualmente importante de cara al estilo visual de "La Pasión de Cristo", es el trabajo del reconocido cineasta Caleb Deschanel, nominado a los Oscar cuatro veces. Deschanel, quien ya hubiera colaborado previamente con Mel Gibson en "El Patriota", invirtió muchas horas discutiendo con el director su visión de la obra, examinando los lienzos de Caravaggio, el innovador pintor del Renacimiento tardío, en busca de inspiración.
Los ricos juegos de luces de Caravaggio, su realismo palpable y sus contrastes de oscuridad e iluminación espiritual, revolucionaron por completo la pintura sacra de siglo XVII, apartándose de la idealización de la experiencia religiosa. Gibson, igualmente, también quería romper el molde de los tratamientos esterilizados de la Pasión. Veía la inmediatez del estilo de Caravaggio como una meta para el estilo narrativo de la película. De este pintor, Gibson dice lo siguiente: "Pienso que su obra es maravillosa. Es violenta, oscura, espiritual y a la vez transmite cierta sensación de extrañeza".
Deschanel estuvo a la altura del desafío, rodando casi media película de noche o en interiores oscuros con objeto de lograr el efecto de una luz que lucha por abrirse paso desde la oscuridad. El productor Steve McEveety afirma que "Caleb hace las cosas a lo grande, igual que Mel, y su trabajo tiene una magnitud y una calidad sobrecogedora que captura exactamente lo que teníamos en mente". Salió tan bien que al ver las primeras imágenes rodadas, Gibson exclamó: "¡Caleb ha creado un Caravaggio en movimiento!".
El premiado diseñador de vestuarios Maurizio Millenotti, que ha trabajado con directores como Fellini, Zeffirelli o Tornatore, también se inspiró en los cuadros de Caravaggio, recurriendo a ricos matices contrastados de beige, marrón y negro. Igualmente, investigó en profundidad el amplio abanico de las vestimentas de las diferentes culturas del Jerusalén del siglo primero, vistiendo a las multitudes de la ciudad en túnicas de fibra natural, capas con capuchas y sandalias, mientras que los soldados romanos van ataviados con los pectorales moldeados y los cascos típicos.
Al detalle de las texturas del vestuario de Millenotti se suma el trabajo hecho por los equipos de peluquería y maquillaje, dirigidos por el equipo de Keith VanderLaan y Greg Cannom, dos veces ganador del Premio de la Academia y nominado otras seis veces a los Oscar ( entre cuyos trabajos recientes se cuentan "Una Mente Maravillosa" y "Piratas del Caribe"). Gibson trajo al dúo y a su equipo hasta Italia porque tenía claro que necesitaba a los mejores expertos en maquillaje para crear el violento realismo que andaba buscando.
Jim Caviezel se sometía a un arduo promedio de 4 a 8 horas diarias en la silla de maquillaje, mientras le transformaban con una serie de pelucas y apósitos de alta tecnología. Para las escenas del martirio de Cristo, el maquillaje se hizo aún más intenso según el rostro y los miembros de Caviezel atacados con saña y heridos por fases. Keith VanderLaan se encargó de investigar por su cuenta la anatomía de las crucifixiones, práctica sobre la que la ciencia médica opina que resultaría en una apreciable pérdida de sangre y dificultades respiratorias, entre otros sufrimientos.
El equipo de efectos de maquillaje ideó diversos métodos para mostrar de forma gráfica la introducción de los clavos en la piel de Cristo y cómo la piel se caía a trozos con los azotes. Para crear cicatrices auténticas, el equipo de maquillaje preparaba la espalda de Caviezel todos los días hasta que acababa cubierto de magulladuras y heridas abiertas. Finalmente, VanderLaan ideó un doble de goma articulado para sustituir a Caviezel suspendido en la cruz en determinadas tomas largas, de modo que el actor pudiera descansar un poco.
Steve McEveety resume: "Al final, la película salió más magnífica de lo que esperábamos y creo que seguramente se debe al entusiasmo de toda la gente implicada en el proyecto. No hay nadie de los que han participado que no haya puesto toda su alma en esta película. Es un logro colectivo, verdaderamente".
Para Gibson, la obra es un trabajo colectivo que él espera se convierta en una experiencia única y personal para cada miembro del público, independientemente de su contexto. Gibson comenta que "una de las grandes esperanzas que tenía para esta película es que cuando el público salga de la sala, hayan recibido la inspiración suficiente para hacerse más preguntas".
Ficha
Ficha Técnica
Título original: "The Passion of The Christ"
País y año: Estados Unidos, Italia, 2004
Dirección: Mel Gibson
Guión: Mel Gibson y Benedict Fitzgerald
Producción: Mel Gibson, Bruce Davey y Stephen McEveety
Música: John Debney
Fotografía: Caleb Deschanel
Montaje: John Wright
Diseño de producción: Francesco Frigeri
Vestuario: Mauricio Millenotti
Ficha Artística
Jesús de Nazaret: James Caviezel
María Magdalena: Monica Bellucci
Caifás: Mattia Sbragia
Claudia Procles: Claudia Gerini
María: Maia Morgenstern
Dimas: Sergio Rubini
Anás: Toni Bertorelli
Malchus: Roberto Bestazzoni
Gesmas: Francesco Cabras
Cassius: Giovanni Capalbo
Satán: Rosalinda Celentano
Pedro: Francesco De Vito
Judas: Luca Lionello
Fecha de estreno en España: 2 de abril de 2004
Enlaces
- Página Oficial de la Película: www.thepassionofthechrist.com
- Página Oficial de la Película (España): www.lapasiondecristo.aurum.es
- Página Promocional en España: www.sobrelapasion.com
- Leer crítica de "La Pasión de Cristo"
- Póster y web oficial de "The Passion of the Christ"
Imágenes

Fuente: Aurum
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